Poemas

El reparto de la Tierra

Después de las sombras del crepúsculo
o antes de las llamas de tu aurora,
estábamos, Fidel.


Detrás de tus hermanos silenciosos
o casi sobre tus manos inmensas,
estábamos, Fidel.


Ante tu mesa con todos los frutos
o junto a tus armas que libertan al hombre,
estábamos, Fidel.


¿Cómo es la tierra que puede ser pan?
¿Cómo es el árbol que puede vencer?
Lo supimos, Fidel.


Mirábamos tu rostro como nuestra Cordillera.
Mirábamos tus pies como nuestro mar Pacífico.
No había nadie entre nosotros.
Estabas tú, Fidel.


Mirábamos tus armas, y eran nuestros utensilios.
Mirábamos tus manos, y eran nuestras manos.
Estaba Dios presente.
Repartías la tierra, tú, Fidel.

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